miércoles, 8 de abril de 2009

Me enloqueces


Vienes. Marchas. Vuelves. Me gustas. Me dueles. Te odio. Te olvido. Resurges. Te hablo. Contestas. Contesto. Te callas. Te recuerdo. Me ilusiono. Sueño. Desapareces. Te espero. Desconfío. Te busco. Te veo. Me vacilas. Te vacilo. Me despido. Me alejo. Te sueño. Vuelvo. Te hablo. Me escuchas. Contestas. Prometes. Te espero. Te olvidas. No olvido. Me buscas. Me encuentras. Me miras. Te miro. ¿Qué miras? Me guías. Te sigo. Te canto. Te duermes. Despierto. Me gustas. Se acaba y empiezas de nuevo.

Dices que me dueles


Dices que me dueles
pero tan solo eres un sueño
que desvanece al despertar
cuando entre lágrimas me doy cuenta
de que en ti volví a soñar.

Dices que me dueles
aunque nunca lo reconoceré
pero lo lees en mis ojos
cuando al amanecer te despides
con un adiós furtivo
y huyes fugitivo hasta el próximo anochecer.

lunes, 9 de febrero de 2009

Rayo madrugador

Mmmmhhh...

Siento el primer rayo del sol que entra esta mañana en mi habitación. Todo es oscuro, pero la luz ya empieza a dibujar la silueta de un día mejor.

Aún huele a húmedo por la tormenta de anoche, pero ya intuyo que este rayo madrugador, es el preludio de un día claro, intenso. De un día lleno de vida. De reflexiones y también de disculpas. De esperanza y de perdón. Este rayo, cómplice de una luz que brilla más que nunca, me susurra que hoy el sol salió para mi.

Ayer tuve miedo al atardecer, porque la lluvia apagó la endeble llama que flameaba en mi interior, y perdida en un noche oscura, en la que ni la propia luna quiso ofrecerme su romántico esplendor, me rendí y solté las riendas de mi corazón.

Pero hoy, el olor del sol intenso me ha hecho respirar. Los brazos de su luz me han hecho levantar de una cama de sábanas tristes, mojadas por una tormenta de llantos y rotas por los gritos que producen el dolor que no se siente sino en el más profundo interior.

Hoy el sol me ha acariciado la cara, con dulzura... tiernamente. Y es que el rayo madrugador, que toma fuerza con cada segundo que le regala mi reloj, me ha gritado que el sol ha salido para mi, que el brillo de su rostro me lo dedica, porqué según me ha dicho, el sol detesta no verme feliz.

martes, 3 de febrero de 2009

Acabada de salir del horno...

Aquí tenéis la más reciente...

Sueño que despierto y te he olvidado
que abro los ojos y no te veo
ni te busco, ni te intuyo, ni te anhelo.
Sueño que despierto y no te beso.

Sueño que duermo y no quiero despertar
porqué la conciencia sin ti es mi tormento
porqué mi conciencia sin tu presencia
no la quiero sentir más.

Me duele cada hora que no estoy a tu lado
cada minuto que en agonía vivo
cada segundo que inunda mi reloj de sangre
y cada instante que navegante me aleja de ti.

Engañarme y quererte olvidar
mientras muero
porqué aunque no quiero
no puedo dejarte de amar.

Hacía tiempo que no escribía nada, y hoy por fin lo volví a intentar. Cada vez que escribo es una terapia que me ayuda y que me enseña, y sobretodo que me ayuda a comprender que pasa por dentro de mis entrañas y me descubre mis sentimientos más profundos. La escritura me acompaña en cada etapa de mi vida, y he de reconocer que en la actualidad me hacían falta textos, pues aquí el último... recién salido del horno.

domingo, 18 de enero de 2009

Lo siento pero hoy debo decirte que... te odio.


Lo siento pero hoy debo decirte que te odio, que te odio con todas mis fuerzas. Te odio plenamente. Odio las películas de amor, las baladas, los libros, el rosa, las flores, las manos, los parques, los besos, las noches, los “te quiero”, los regalos, los sueños, la imaginación, … Me odio, por odiarte, por amarte, por soñarte y por tan siquiera pensarte.

miércoles, 14 de enero de 2009

Tardor

Aquest text va ser encàrrec de la primera agència de publicitat en la que vaig treballar. Em van demanar un text de 100 paraules aprox., en el que parlés de la tardor i això va ser el que va sortir:

Són les set de la tarda i el sol ja ha llençat l’última escletxa de vida, mentre ens abandona dins un mar de foscor. Resta la nostàlgia d’un estiu càlid, banyat del color i el perfum de les flors, que poc a poc es van despullant. És ara quan la naturalesa nua s’adorm en la penombra d’una nit llarga, on cega de llum es resigna a l’evidència del rebuig de la lluna. El cos fràgil de mena ha de començar a menester un entorn que l’empari del primer invitat de la tardor, el primer esglai de fred. Durant aquesta estació ens preparem per un llarg i dur hivern, acompanyats de qui estimem i amb el record d’aquells a qui vam estimar.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Cerrar puertas y... caminar


Este es el último texto que he escrito. Habla de diferentes momentos en mi vida en lo que he tenido que cerrar un puerta y dejar parte de mi en el recuerdo de un pasado. La sensación que queda después de despedirme de algo que ha formado parte de mi vida y , al final, el rayo de esperanza que aún me ilumina en estos momentos de despedida.


Os adjunto la canción que ha inspirado este texto. Si deseáis leerlo os aconsejo que lo leáis con la canción de fondo.




Mirarlo todo, cerrar los ojos y con ellos la puerta, ¿quién sabe si algún día volveré? Y si vuelvo... ¿cuántos años tendrán que pasar?


Cerrar la puerta y dejar mi actual vida atrás. Empezar de nuevo. De cero. Y no saber hacia donde.


Salir de su casa sin despedirme de ti porque estás durmiendo, y no despertarte porque aunque quiera no debo. Irme sin saber si jamás te volveré a ver.


Cruzar esta puerta que yo no cierro y dejarte atrás, en la oscuridad de la muerte que te retiene en este cementerio. Caminar yo sin ti y perder parte de mi ser en cada paso que hago y que me separa de ti.


Decirte adiós por última vez. Colgar el teléfono, saber que mañana te casarás y serás de ella para siempre. Ser al fin consciente que te perdí. Después de tantos años reconocer que nunca me perteneciste.


Andar con la maleta a cuestras, junto a ella, y saber que estáis detras, mirando como las circunstancias y el día a día alejan nuestras vidas.


Salir. Entrar en el coche. Cerrar la puerta y apretar el acelerador como quien aprieta un gatillo contra el pasado. Dejarlo todo atrás, y seguir con el miedo del vacío que deja lo desconocido al entrar en mi vida.


Andar sin mirar atrás con el temor de convertirme en estatua de sal.


Caminar y caminar, no pararme. Caminar y notar como resbalan por mis mejillas lágrimas que saben a recuerdos, y esbozar una sonrisa porque entre el pánico entreveo que quizá pronto me tocará a mi ser feliz. Disfrutar. Querer y ser querida. Reír hasta llorar de alegría.


Empiezo a escuchar la sintonía de mi nueva vida y mi corazón ya late al ritmo de la batería que marca el compás de esta canción.